Jesuita normando que pasó unos quince años entre los hurones, cuya gramática escribió, y murió torturado por los iroqueses.
Alto y robusto — los hurones lo llamaban Échon —, Juan de Brébeuf aprendió su lengua hasta redactar su primera gramática y un catecismo; la tradición le atribuye también el Villancico hurón, sin testimonio anterior a 1899. Llegado a Nueva Francia en 1625, compartió la vida de los hurones unos quince años, cortados por un regreso forzoso a Francia tras la toma de Quebec y por una estancia como procurador. En marzo de 1649 los iroqueses tomaron la misión de San Luis; él se negó a huir con las mujeres y los niños. Capturado la mañana del 16 de marzo, murió el mismo día hacia las cuatro de la tarde, tras un suplicio que sus verdugos quisieron a la medida de su valor.