Primera santa nacida en Canadá, viuda de un traficante de aguardiente, fundadora de las Hermanas Grises de Montreal.
Marie-Marguerite Dufrost de Lajemmerais se casó a los veinte años con François d'Youville, que vendía aguardiente a los amerindios y dilapidó su dote; viuda a los veintiocho, había tenido seis hijos de los que sobrevivieron dos, y llevó una tienda para pagar las deudas. Con tres compañeras recogió en su casa a los tullidos y a los mendigos, lo que valió a las fundadoras ser insultadas por la calle como «les sœurs grises», las hermanas grises, por alusión al tráfico del difunto marido: en francés grise significa también borracha. Conservaron el apodo y tomaron dieciocho años más tarde un hábito gris. En 1747 se les confió el Hospital general de Montreal, en ruinas y endeudado, que levantaron; allí acogieron sin distinción a niños expósitos, soldados ingleses heridos y prisioneros. Juan Pablo II la canonizó en 1990.