Retórico africano hecho obispo de Cartago, Padre de la Iglesia y primer obispo africano mártir.
Profesor de retórica rico y célebre, Cipriano se convirtió hacia los treinta y cinco años, vendió sus jardines para los pobres y fue obispo de Cartago dos años después — su propio diácono Poncio, que escribió su vida, se niega a decir nada de sus años paganos. Su ministerio fue una sucesión de crisis: la persecución de Decio, que dejó a millares de cristianos que habían sacrificado y pedían volver; una peste en la que organizó el socorro tanto para los paganos como para los suyos; y por fin un conflicto con el papa Esteban sobre la validez del bautismo administrado por los herejes, en el que hizo frente a Roma sin romper con ella. Su tratado Sobre la unidad de la Iglesia católica es el primer gran texto sobre la cuestión. Detenido bajo Valeriano, fue decapitado el 14 de septiembre de 258 ante una multitud que lo había seguido hasta el lugar del suplicio y de la que las actas dicen que extendió lienzos para recoger su sangre.