Lector y diácono númidas decapitados en Lambesa en 259, cuya pasión es uno de los raros actos auténticos de mártires.
Mariano era lector y Jacobo diácono cuando la persecución de Valeriano alcanzó Numidia. Su pasión fue escrita por un compañero de cautiverio que dice haber compartido su celda, lo que hace de ella uno de los raros relatos de martirio que la crítica tiene por auténticos — con los de Perpetua y de Cipriano. El texto refiere sus sueños de prisión con una sobriedad que contrasta con la hagiografía posterior. Fueron llevados a Lambesa, capital militar de la provincia, y decapitados a orillas de un río con una multitud de compañeros cuyo número el relato no da.