Senador y poeta latino que vendió sus tierras para vivir junto a una tumba, obispo de Nola y amigo de Agustín.
Discípulo de Ausonio y gobernador de Campania en su juventud, Paulino poseía tierras en la Galia, en Hispania y en Italia. La muerte de su hijo recién nacido lo decidió todo: vendió sus bienes, repartió lo obtenido y se instaló en Nola junto al sepulcro de san Félix, cuya fiesta cantó cada año durante unos quince años — catorce poemas que hacen de él uno de los grandes poetas cristianos latinos. Hecho obispo de la ciudad, mantuvo correspondencia con Agustín, Jerónimo y Ambrosio. La tradición le atribuye la introducción de las campanas en la liturgia, viniendo la palabra campana de su Campania: la crítica la ha descartado, pues esas palabras no tomaron ese sentido sino varios siglos más tarde.