Fundó un instituto para los muertos y lo envió a cuidar de los vivos en China.
Nacida en Lille en 1825 en una familia de comerciantes, quiso muy joven consagrar su vida a la oración por los difuntos, devoción entonces muy extendida y que ninguna congregación tenía por fin propio. Llegada a París en 1856 sin dinero ni apoyo, fundó ese mismo año, con el nombre de María de la Providencia, las Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio, con una idea sencilla: rezar por los muertos y, entretanto, servir a los vivos —visita de los pobres, patronatos, cuidados a domicilio en los barrios obreros—. El cura de Ars la alentó. Ya en 1867 envió seis hermanas a China a petición de un misionero, escogidas entre la treintena que se habían ofrecido voluntarias. Murió de cáncer en 1871, a los cuarenta y cinco años, al término del sitio de París, tras negarse a dejar la ciudad. Beatificada en 1957 por Pío XII.
Religiosa de hábito negro con cruz pectoral; a veces una llama o almas, alusión al purgatorio.