Primer papa en abdicar, deportado a las minas de Cerdeña donde se reconcilió con el antipapa Hipólito.
Elegido en 230, Ponciano gobernó la Iglesia romana cinco años, hasta que el emperador Maximino el Tracio decidió golpear a los jefes cristianos. Condenado a las minas de Cerdeña — la «isla mortal» de la que no se volvía —, hizo lo que ningún papa había hecho antes que él: dimitió, el 28 de septiembre de 235, para que Roma pudiera elegir un sucesor libre. La fecha de su abdicación es el primer hecho fechado con precisión de día de la historia papal. Murió a golpes junto con Hipólito, con quien se había reconciliado, y el papa Fabián hizo llevar sus cuerpos de vuelta a Roma.