Evangelizador de Flandes y del Escalda, fundador de una veintena de monasterios, patrón de viticultores y cerveceros.
Aquitano de nacimiento, Amando recibió del papa la misión de evangelizar a los pueblos aún paganos del norte de la Galia, y pasó sesenta años recorriendo Flandes, Henao y el valle del Escalda. Su franqueza le costó un destierro: había reprochado al rey Dagoberto su conducta. Fundó Elnone — la actual Saint-Amand-les-Eaux —, San Pedro de Gante y otra veintena de casas, y rescataba a los niños vendidos como esclavos para criarlos. El patronazgo de los viticultores y de los cerveceros le viene de aquellas regiones que cristianizó, donde se elaboraba más cerveza que vino.