Gran mártir militar, el Mirobleta, protector de Tesalónica y uno de los santos más populares de Oriente.
La tradición hace de Demetrio un oficial de Sirmio o de Tesalónica, encarcelado por su fe bajo Galerio y atravesado a lanzadas en las termas donde lo retenían. Su santuario de Tesalónica, levantado sobre esas termas, se convirtió en el corazón religioso de la ciudad, que le atribuyó haber rechazado los asedios ávaros y eslavos del siglo VII apareciendo sobre las murallas. Se le llama el Mirobleta porque su sepulcro exudaba, según se decía, un aceite perfumado que los peregrinos se llevaban. Forma con san Jorge la pareja de santos jinetes de la iconografía bizantina.