Normanda que escondió el Santísimo bajo el Terror y fundó a los cincuenta las Hermanas de las Escuelas Cristianas.
Julia Postel tenía una escuela de niñas en Barfleur cuando la Revolución proscribió a los sacerdotes; convirtió su casa en oratorio clandestino, guardó allí el Santísimo Sacramento durante diez años y asistió a los moribundos a falta de sacerdote. Vuelta la calma, fundó en 1807, a los cincuenta años, una congregación dedicada a la instrucción de las niñas pobres, que estuvo dos veces a punto de desaparecer antes de establecerse en 1832 en la abadía arruinada de Saint-Sauveur-le-Vicomte, que ella levantó piedra a piedra. Murió a los ochenta y nueve años; su congregación contaba entonces con treinta y siete casas.