Tras una visión de tres clavos, talló uno en madera de olivo: se convirtió en su señal.
Aldobrandesca Ponzi nació en Siena en 1245 en una familia noble y casó con un hombre culto y piadoso, Bindo Bellanti. No tuvieron hijos y el matrimonio fue breve: viuda hacia los treinta años, lo hizo enterrar con honor en San Domenico, tomó luego el hábito de las terciarias de la orden de los Humillados junto a la iglesia de San Tommaso y allí se hizo reclusa. Tuvo visiones: el Crucificado entre la Virgen y Juan, y después un ángel que le mostraba tres clavos ensangrentados. A raíz de esa última talló en madera de olivo un gran clavo a semejanza de ellos, y ese clavo llegó a ser su señal. Se le atribuyeron milagros en vida, entre ellos agua convertida en vino para un labrador. Pasó sus últimos años en la soledad, la penitencia y la oración — la tradición le atribuye además el cuidado de los enfermos en el hospital de su ciudad — y murió el 26 de abril de 1310, a los sesenta y cinco años. Su cuerpo fue disputado entre los Humillados y el párroco de Sant'Andrea; el obispo falló a favor de los frailes, que la sepultaron bajo el altar de la Virgen. La sacaron de allí en 1489 para colocarla en un arca que unos pintores adornaron con cuatro escenas de su vida.
Terciaria de hábito oscuro con un gran clavo de madera de olivo; por extensión los tres clavos de la Pasión. Ciclo pintado atribuido a Guidoccio Cozzarelli, posterior a 1489.