Ciento veinte mártires caídos en China a lo largo de tres siglos, ochenta y siete de ellos chinos de nacimiento.
Agustín Zhao Rong era soldado, y su servicio consistía en escoltar hacia el suplicio a cristianos condenados; la constancia del obispo Jean-Gabriel Taurin Dufresse lo convirtió. Hecho sacerdote, murió en prisión en 1815, en una fecha que el Martirologio declara desconocida. Da su nombre a los ciento veinte mártires canonizados juntos por Juan Pablo II en 2000, caídos entre 1648 y 1930 — ochenta y siete chinos y treinta y tres misioneros extranjeros, muchos de ellos muertos durante la revuelta de los bóxers. El más joven tenía menos de diez años; la más joven que nombra la homilía de canonización es Ana Wang, de catorce. La fecha elegida para la canonización, el 1 de octubre, fiesta nacional china, suscitó una controversia diplomática.