Noble ravenés convertido en padre de los camaldulenses, que reconcilió la vida eremítica con la regla benedictina.
Romualdo tenía veinte años cuando vio a su padre matar a un hombre en duelo: se retiró cuarenta días a la abadía de Classe, tomó allí el hábito y la dejó tres años más tarde, pareciéndole relajada la observancia. Pasó luego medio siglo recorriendo Italia, fundando y reformando eremitorios, tenido por insoportable por aquellos a quienes reformaba y seguido por quienes huían de él. Hacia 1012 estableció en el Apenino toscano el eremitorio de Camaldoli, donde unió bajo una misma regla celdas de ermitaños y un monasterio cenobítico — su verdadera invención. Pedro Damián, que no lo conoció y entró en Fonte Avellana ocho años después de su muerte, escribió su vida a partir de testimonios unos quince años más tarde.