Abad castellano que rescató a cientos de cautivos de los moros; ante su sepulcro fue concebido santo Domingo.
Pastor navarro hecho monje, Domingo fue expulsado por el rey García de Navarra por negarse a entregarle los bienes de su monasterio. Fernando I de Castilla lo acogió y le confió la arruinada abadía de San Sebastián de Silos, que él levantó y de la que hizo un foco de arte románico — el claustro de Silos sigue siendo uno de los más hermosos de España. Empleó sus rentas en el rescate de los cristianos cautivos en tierra musulmana, más de trescientos según las crónicas. Un siglo después de su muerte, Juana de Aza fue a orar ante su sepulcro para obtener un hijo: lo llamó Domingo, y él fundó la orden de Predicadores.