Padre del desierto, fundador de la colonia monástica de Escete, uno de los maestros de la espiritualidad eremítica.
Camellero de oficio, Macario se retiró hacia los treinta años al desierto de Escete, entre el Nilo y Libia, donde su fama atrajo una colonia de ermitaños que llegó a ser uno de los grandes focos del monacato cristiano. Los Apotegmas de los Padres le atribuyen un centenar de sentencias, breves y sin énfasis, que formaron durante siglos a los monjes tanto de Oriente como de Occidente. Desterrado un tiempo por los arrianos, regresó para morir entre sus discípulos tras sesenta años de desierto. Los monasterios del Uadi Natrun, todavía habitados, descienden en línea directa de su fundación.