Codex Sanctorum El códice de los santos
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Guillermo y Peregrino de Foggia

El padre fue a Jerusalén a buscar a su hijo, cayó enfermo y fue cuidado por él sin reconocerlo.

La tradición de Foggia los hace venir de Antioquía, padre e hijo. Peregrino, hijo único, dejó muy joven el desahogo familiar por Jerusalén, donde servía sin paga en un hospital. Guillermo, quedado solo, buscó largo tiempo noticias suyas y acabó por ir él mismo a buscarlo, pese a su edad. Llegado a Jerusalén cayó enfermo y fue acogido en el hospital mismo donde su hijo trabajaba. El padre no lo reconoció; el hijo lo reconoció y calló, temiendo que lo apartaran de su tarea. Al fin se dio a conocer, y el anciano sanó. Partieron juntos, dieron cuanto poseían a los pobres, desembarcaron en Brindisi y caminaron de santuario en santuario —San Nicolás de Bari, San Miguel del Gargano, la Incoronata— hasta Foggia, donde se hicieron ermitaños. El anciano murió primero; el hijo no tardó en seguirlo — la tradición de Foggia, en cambio, los hace morir el mismo día, abrazados ante la imagen mariana de la ciudad. Foggia los tomó por compatronos, junto a su Virgen de los siete velos; sus huesos están en una urna de la catedral, reconocidos en 1630, y una parroquia lleva sus dos nombres.

Reconocer

Dos hombres barbados en hábito de ermitaño o de peregrino, abrazándose ante la imagen de la Virgen; el padre anciano, el hijo en plena edad.

Fuentes

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