Su hijo convirtió al rey saqueador con quien ella se había casado — y luego tuvo que separarlos.
Hija del rey Brychan de Brycheiniog, casó con Gwynllyw, rey de Gwynllŵg, en circunstancias que las dos Vidas galesas cuentan de modo opuesto: una hace de ello un matrimonio pacífico, la otra un rapto a mano armada en el que el propio rey Arturo, con Cai y Bedwyr, habría tomado partido por el raptor. Gwynllyw era guerrero y ladrón de ganado. Fue su hijo Cadoc, que llegaría a ser abad de Llancarfan y uno de los más venerados santos galeses, cuyo ejemplo y predicación obtuvieron su conversión. Una visión lo decidió a retirarse a la colina donde hoy se alza la catedral de Newport, y Gladys lo siguió en la vida eremítica: ayunos, régimen sin carne, baños en las aguas frías del Usk. La llevaban juntos, y demasiado cerca: su propio hijo vino a reprenderlos y exigió que se apartaran uno de otro. Se instaló entonces sola en Pencarn, cerca de Bassaleg, y después más arriba, en Gelligaer, donde los cimientos de una capilla llevan aún su nombre. Se la celebra con su marido, el 29 de marzo, y su iglesia principal está hoy en Bargoed.
Reina en hábito de penitencia, con la corona depuesta. Su iconografía es moderna y galesa: una vidriera de la iglesia de San Martín de Caerphilly la representa.