Abrió una casa para que nadie del barrio muriera solo.
Nacida en 1889 en Barra, entonces municipio autónomo al este de Nápoles, se ocupó desde muy joven de los pobres y los ancianos de su calle, sin más organización que la suya. Algunas muchachas empezaron a seguirla; su director espiritual le aconsejó formar con ellas una compañía. Visitaron primero a los enfermos a domicilio y luego, desde 1914, empezaron a acoger en su casa a ancianos sin familia. El instituto cuenta que la decisión nació de una escena: un joven había deslizado una manzana entre las manos de un anciano que creía dormido, y se marchó sonriendo pensando que se lo atribuiría a un ángel; al día siguiente lo halló muerto, la manzana aún apretada. El 20 de junio de 1926, tras dos años de obras, abrió en Barra la Pia Casa para mujeres ancianas desamparadas: aquel día nacieron las Pobres Hijas de la Visitación de María, aprobadas por el cardenal Ascalesi en 1933 y reconocidas de derecho pontificio en 1947. Murió de una hemorragia cerebral el 11 de marzo de 1964, a los setenta y cuatro años. Su congregación atiende hoy a ancianos en Italia, Brasil, Ecuador y Togo. Benedicto XVI la declaró venerable el 20 de diciembre de 2012; su causa no ha avanzado más, y la Iglesia no le rinde todavía culto público.
Ninguna imagen de culto: el grado de venerable no lo permite. Solo se la conoce por fotografías, con hábito negro y velo.