Chantre de Moissac hecho arzobispo en Portugal, donde impuso la liturgia romana.
Nacido en Cahors hacia 1050, monje en Moissac donde dirigía el canto, siguió a España a Bernardo de Sédirac, cluniacense hecho arzobispo de Toledo, en uno de aquellos viajes que llevaban la reforma cluniacense más allá de los Pirineos. Chantre de la catedral de Toledo, fue provisto de Braga en 1095, sede que la reconquista acababa de restablecer, consagrado en 1096, y solo llevó el título de arzobispo a partir de 1099. Su tarea fue la de toda su generación en la península: sustituir la vieja liturgia hispánica, llamada mozárabe, por el rito romano, restaurar las diócesis vaciadas y defender los derechos de su iglesia frente a Toledo y Compostela. Murió en 1108 en visita pastoral, en Bornes, y su cuerpo fue devuelto a Braga, de la que sigue siendo santo patrono.
Arzobispo con palio, libro de canto o báculo en la mano; a veces una mula, por sus visitas.