Rey bretón que negoció con Dagoberto, se negó a comer en su mesa y volvió al monasterio.
Hijo del rey Judhael, llegó a rey de Domnonea, en la Bretaña septentrional, tras haber pasado ya años en el monasterio de Saint-Jean-de-Gaël. Su reinado se resume en un episodio que Fredegario cuenta con detalle: Dagoberto I, cuyas marcas habían saqueado los bretones, exigió reparación; Judicael acudió a Clichy en 636, reconoció la soberanía franca y obtuvo la paz. Luego, concluido el acuerdo, se negó a sentarse al banquete real —porque ayunaba, o porque juzgaba la corte demasiado disoluta, dice la crónica— y fue a cenar con el referendario Dadón, el futuro san Ouen, que vivía más sobriamente. El rasgo hizo su fama. Abdicó poco después en favor de su hermano y volvió al monasterio, donde murió hacia 658.
Rey en hábito de monje, con la corona en el suelo; a veces un cetro y un báculo juntos.