Veintidós años paralítica, escondida de granja en granja bajo el Terror, fundó su instituto pasados los cincuenta.
Hija de un pequeño comerciante de Picardía, enseñaba el catecismo a los niños del pueblo desde los catorce años. Hacia 1774, un disparo hecho contra su padre ante ella le provocó una conmoción de la que salió progresivamente paralítica; lo estuvo veintidós años. Bajo el Terror escondió a sacerdotes refractarios y hubo de huir de Cuvilly, transportada en un carro de paja, y cambiar varias veces de refugio. Inmóvil, siguió instruyendo y dirigiendo conciencias. En febrero de 1804, en Amiens, fundó con Françoise Blin de Bourdon el Instituto de las Hermanas de Nuestra Señora, dedicado a la instrucción gratuita de las niñas pobres; el 1 de junio de ese mismo año, aún paralítica, recobró el uso de las piernas. Expulsada de Amiens por un conflicto con su director, instaló la casa madre en Namur. Murió en 1816, tras abrir quince conventos y recorrer, según se dice, más de veinte mil kilómetros.
Religiosa de vestido negro y cofia blanca, con un crucifijo; a veces una niña a quien muestra un libro.