El único papa de Aviñón beatificado: devolvió el papado a Roma y volvió a morir en Provenza.
Guillermo de Grimoard, nacido hacia 1310 en el Gévaudan, era benedictino y canonista, abad de San Víctor de Marsella, cuando fue elegido en 1362 sin ser siquiera cardenal. Conservó el hábito monástico bajo la tiara y el régimen de su orden. Su política se resumió en una decisión que toda Europa esperaba: devolver el papado a Roma. Entró en ella en 1367, halló una ciudad en ruinas, restauró basílicas, recibió al emperador bizantino. Pero la guerra italiana, las revueltas de las ciudades y las presiones de los cardenales franceses pudieron con él: partió de nuevo en 1370 hacia Aviñón, pese a la advertencia pública de Brígida de Suecia, que le predijo que allí moriría. Murió tres meses después. Se le deben sobre todo colegios y becas: hizo estudiar a más de mil escolares pobres a su costa. Beatificado por Pío IX en 1870, nunca fue canonizado.
Papa con tiara, el hábito negro benedictino visible debajo; a veces un libro y una maqueta de colegio.