Obispo lapidado por reprochar su vida a una reina, y a quien un papa reprochó sus poetas paganos.
Obispo de Vienne a finales del siglo VI, tuvo dos querellas célebres. La primera con Gregorio Magno, que le reprochó enseñar gramática y los poetas paganos a sus clérigos: reproche al que la historia de la cultura debe una carta muy citada, y Desiderio el mérito de no haber cedido. La segunda le costó la vida: reprochó públicamente su conducta a Brunegilda, reina de Austrasia y Borgoña, y a su nieto el rey Teodorico II. Un concilio reunido contra él lo depuso con acusaciones que un segundo concilio halló falsas, y fue restituido. Volvió a empezar. En 607, hombres enviados por la corte lo mataron a pedradas en la Bresse, a orillas del Chalaronne. El lugar lleva su nombre desde entonces.
Obispo con piedras en los pliegues de la casulla, o lapidado a orillas de un río.