Reclusa vuelta reformadora, devolvió a las clarisas la pobreza que siglo y medio les había quitado.
Hija de un carpintero de la abadía de Corbie, nacida en 1381 y huérfana a los dieciocho, a los veintiuno se hizo emparedar en una celda junto a la iglesia de su villa, donde pasó cuatro años. Salió convencida de que había que devolver a la orden de Clara de Asís la regla estricta que siglo y medio de arreglos había suavizado. El proyecto exigía una autoridad que una reclusa no tiene: fue a buscarla a Benedicto XIII, uno de los papas de Aviñón, que la hizo abadesa de las casas que adoptaran su reforma. Después le costaría treinta años, negativas, conventos que le cerraban la puerta y fama de iluminada, fundar o reformar diecisiete monasterios. Murió en Gante en 1447; su rama, las coletinas, existe todavía.
Clarisa con el cordón de tres nudos, sosteniendo una cruz o una maqueta de convento; a veces un cordero a sus pies.