Los niños de Belén muertos en lugar de otro: los primeros mártires, que nada eligieron.
El evangelio de Mateo refiere que Herodes el Grande, sabiendo por los magos del nacimiento de un rey en Belén y no habiendo logrado que se lo señalasen, hizo matar a todos los niños menores de dos años de la aldea y sus contornos. Ninguna fuente externa menciona el episodio, y los historiadores estiman que Belén, población de unos pocos centenares de habitantes, no podía contar más de una veintena, cifra muy lejos de los millares que retuvo la piedad medieval, aunque no cambia la naturaleza del hecho. La Iglesia los honra como mártires desde el siglo V, subrayando lo que los distingue de todos los demás: nada profesaron, nada rechazaron, nada comprendieron. Murieron en lugar de alguien. La fiesta, el 28 de diciembre, cae en la octava de Navidad.
Escena de matanza con soldados armados y madres desoladas; o, solos, niños pequeños desnudos con palmas y coronas.