Jesuita neerlandés cuyos catecismos sostuvieron la Alemania católica durante dos siglos.
Nacido en Nimega en 1521, hijo del burgomaestre, estudió en Colonia y entró en 1543 entre los jesuitas, de los que fue el primer miembro neerlandés. Enviado a Alemania, pasó allí casi toda su vida, en una época en que la Reforma había arrastrado regiones enteras: enseñó en Ingolstadt y Viena, fundó colegios en Praga, Múnich, Innsbruck y Friburgo, y recorrió el Imperio hasta el punto de que sus desplazamientos se han contado por decenas de miles de kilómetros, a pie o a caballo. Su obra más duradera cabe en tres libros: un catecismo mayor para los maestros, uno medio para los colegios, uno pequeño para los niños, publicados entre 1555 y 1558. Sencillos, sin polémica y traducidos por todas partes, conocieron más de doscientas ediciones en vida suya, y «el Canisio» designaría el catecismo mismo en los países de lengua alemana hasta el siglo XX. Rechazó el obispado de Viena, se retiró a Friburgo en 1580 y allí murió en 1597. Pío XI lo canonizó y lo proclamó doctor de la Iglesia el mismo día, el 21 de mayo de 1925.
Jesuita de sotana y manto negros, con un libro abierto en la mano —el catecismo—; a veces una pluma, o un niño a quien muestra el texto.