Franciscano tenido por demasiado torpe para ser admitido en ninguna parte, se le reputó elevarse del suelo al orar, y por ello lo apartaron del público.
Nacido en 1603 en un cobertizo de Apulia, tras ser expulsada su madre de la casa por deudas, creció enfermizo y distraído, incapaz de aprender un oficio. Los capuchinos lo despidieron a los ocho meses; los franciscanos conventuales de la Grottella lo tomaron como mozo de cuadra. Acabaron por admitirlo a las órdenes, se dice, porque el examinador dio con el único pasaje del Evangelio que sabía comentar. Sacerdote en 1628, fue objeto de una fama que no buscaba: los testigos refieren, por decenas y bajo juramento, que se elevaba del suelo durante la oración; unos setenta episodios figuran en los procesos. La Inquisición lo interrogó y no halló nada que reprocharle, pero la Iglesia, incómoda, lo alejó: fue destinado sucesivamente a Asís, Pietrarubbia, Fossombrone y por fin Osimo, con prohibición de celebrar en público, escribir o recibir. Obedeció sin quejarse y murió en Osimo en 1663. Canonizado en 1767, patrono de los estudiantes y, desde el siglo XX, de los aviadores, se le celebra el 18 de septiembre.
Representado con hábito franciscano elevado sobre el suelo, los brazos abiertos y la mirada alzada.