Dos veces se interpuso entre un padre y su hijo en armas, cabalgando hasta entre las líneas para impedir la batalla.
Hija del rey Pedro III de Aragón y sobrina nieta de Isabel de Hungría, cuyo nombre lleva, nacida en 1271, se casó a los doce años con Dionisio I de Portugal. El reinado fue próspero y el marido infiel: ella crió a sus hijos naturales junto a los propios. Su fama descansa en dos mediaciones. En 1323, cuando su hijo Alfonso levantó un ejército contra su padre, montó a caballo y se colocó entre las dos tropas formadas en Alvalade, logrando su reconciliación; lo repitió en 1336, enferma, para separar a su hijo ya rey de su yerno castellano, y murió en Estremoz al regreso de aquella última cabalgada. Viuda en 1325, había tomado el hábito de la tercera orden franciscana y vivía junto al monasterio de Santa Clara de Coímbra, que había fundado. La leyenda de las rosas, en que los panes que llevaba a los pobres se mudan en flores bajo la mirada del rey, le fue transferida desde su tía abuela. Canonizada en 1625, se la celebra el 4 de julio.
Representada como reina o con hábito franciscano, el regazo lleno de rosas, a veces con una paloma o una rama de olivo.