Juez eclesiástico bretón, defendía gratuitamente a quienes no podían pagar un abogado.
Nacido en 1253 cerca de Tréguier, estudió derecho civil en Orleans y derecho canónico en París, y volvió a Bretaña como oficial, juez del tribunal eclesiástico, primero en Rennes y luego en Tréguier. Su fama vino del modo de ejercer el cargo: rechazaba los presentes, escuchaba a los pobres sin hacerlos esperar, intentaba la conciliación antes del pleito y defendía él mismo a quienes no podían pagar abogado, lo que le valió el nombre de abogado de los pobres. Ordenado sacerdote en 1284, fue párroco de Louannec y dio su casa a los menesterosos, durmiendo sobre una estera. Murió en 1303 en Kermartin. Su proceso de canonización, abierto en 1330, reunió decenas de testimonios de gente sencilla que hacen de él uno de los santos medievales mejor documentados. Patrono de los juristas, se le celebra el 19 de mayo, día en que abogados de varios países siguen reuniéndose en Tréguier.
Representado con toga de jurista y bonete cuadrado, un rollo de pergamino en la mano, entre un rico y un pobre a quienes juzga.