Muerto y sepultado desde hacía cuatro días, salió del sepulcro a la llamada de su amigo.
Hermano de Marta y de María, vivía en Betania. El evangelio de Juan relata que Jesús, avisado de su enfermedad, llega después de su muerte y lo encuentra cuatro días en el sepulcro; llora, después lo llama por su nombre y lo hace salir, aún atado con vendas. El relato sitúa este signo justo antes de la Pasión y lo convierte en causa inmediata de la decisión tomada contra Jesús. Reaparece a la mesa en la cena de Betania. Dos tradiciones se disputan el resto de su vida: Oriente lo hace primer obispo de Kition, en Chipre, donde su tumba se venera desde el siglo IX; la Provenza medieval lo hace primer obispo de Marsella, relato que los historiadores fechan mil años después de los hechos. Se le celebra el 29 de julio con sus hermanas.
Representado saliendo del sepulcro envuelto en vendas, a veces como obispo con el báculo, según la tradición que lo hace obispo de Citio o de Marsella.