Obispo del siglo II, discípulo del apóstol Juan y testigo directo de la tradición apostólica. Fue condenado a la hoguera, pero según el relato de su martirio, las llamas se negaron a consumirlo.
San Policarpo, nacido hacia el 69 d.C., fue uno de los Padres apostólicos más importantes del siglo II. Discípulo directo del apóstol san Juan y amigo de san Ignacio de Antioquía, fue establecido obispo de Esmirna (una de las siete Iglesias de Asia mencionadas en el Apocalipsis). Su 'Carta a los Filipenses' es un testimonio precioso de la doctrina y la vida cristiana primitiva. Hacia el 155 d.C., viajó a Roma para discutir con el Papa Aniceto la fecha de la Pascua, demostrando la unidad y la colegialidad de la Iglesia primitiva. Fue martirizado bajo el reinado del emperador Antonino Pío, a la avanzada edad de 86 años. El relato de su martirio, consignado en el 'Martirio de Policarpo', es uno de los más antiguos y detallados. Relata cómo, mientras estaba en la hoguera, las llamas se negaron a consumirlo, obligando a que fuera rematado con la espada. Su fidelidad inquebrantable a la fe lo ha convertido en un modelo de coraje para los cristianos de todos los tiempos.