Abadesa, escritora, compositora y mística alemana, sus poderosas visiones y sus contribuciones a la ciencia y la música fueron extraordinarias para su época.
Hildegarda de Bingen es una de las figuras más notables de la Edad Media. Nacida en 1098 en Renania, fue ofrecida al monasterio benedictino de Disibodenberg desde su infancia. Tras la muerte de Jutta de Sponheim, su tutora y primera abadesa, Hildegarda se convirtió en abadesa. Hacia 1150, fundó su propia abadía en Rupertsberg, cerca de Bingen, y luego otra en Eibingen. Mística y visionaria, consignó sus revelaciones en obras mayores como 'Scivias' (Conoce los caminos de Dios). También fue una compositora prolífica, cuyas obras musicales se recopilan en la 'Symphonia armoniae celestium revelationum'. Su erudición se extendía a la medicina ('Physica' y 'Causae et Curae'), la botánica y la cosmología. Hildegarda mantuvo correspondencia con numerosas personalidades influyentes de su tiempo, incluyendo papas y emperadores, y no dudó en predicar en público, un hecho excepcional para una mujer de su época. Fue proclamada Doctora de la Iglesia por el papa Benedicto XVI en 2012, reconociendo así la profundidad de su teología y la extensión de su influencia.