Este joven duque, conocido por su gran piedad, fue entregado por su propio hermano y asesinado por sicarios en una iglesia, convirtiéndose en mártir y en el "rey eterno" de su nación, celebrado en un famoso villancico.
San Wenceslao fue el duque de Bohemia en el siglo X, nieto de santa Ludmila. Criado en la fe cristiana, se esforzó por promover el cristianismo entre su pueblo, favoreciendo al clero y construyendo iglesias. Su reinado estuvo marcado por tensiones con su hermano menor, Boleslao I el Cruel. Fue asesinado el 28 de septiembre de 935 (o 929 según algunas fuentes) por orden de su hermano. Considerado un mártir por su fe y sus obras piadosas, fue venerado como santo ya en los años que siguieron a su muerte (la Iglesia lo inscribió en el calendario romano general en 1670) y se convirtió en el santo patrón de Bohemia y de la República Checa.