Abadesa agustina de Umbría, cuyas monjas abrieron su cuerpo tras su muerte y dijeron reconocer en su corazón los instrumentos de la Pasión.
Acogida muy niña en una comunidad de reclusas que su hermana Juana dirigía en Montefalco, Clara tomó allí la regla de san Agustín en 1290 y luego sucedió a su hermana como abadesa del monasterio de la Santa Cruz. Decía haber recibido la cruz en su corazón a raíz de una visión, en 1294. A su muerte, el 17 de agosto de 1308, sus monjas abrieron su cuerpo para embalsamarlo: refirieron haber visto en el corazón unos relieves que leyeron como los instrumentos de la Pasión, y hallaron en la vesícula biliar tres cálculos que tuvieron por señal de la Trinidad. La apertura del cuerpo está documentada; la lectura que se le dio es de devoción. La causa se instruyó en los años siguientes, y luego todo se interrumpió a la muerte de Juan XXII en 1334; el culto fue confirmado en 1737 y la canonización no llegó hasta 1881, bajo León XIII, casi seis siglos después de su muerte.