Viuda a los quince años, monja dominica contra su familia, fundadora del convento de San Domenico de Pisa.
Hija del señor de Pisa, Tora Gambacorta fue casada a los doce años y viuda a los quince. Rechazó el nuevo matrimonio que se le imponía, huyó para refugiarse con las clarisas y tomó el nombre de Clara; sus hermanos vinieron a llevársela por la fuerza y la tuvieron encerrada cinco meses. Su padre acabó por ceder y le edificó el convento de San Domenico, del que hizo uno de los focos de la reforma dominica en Toscana. En 1392, cuando el asesinato de su padre y de sus hermanos hubo entregado Pisa a Jacopo d'Appiano, acogió en el convento a la familia del asesino. Mantuvo correspondencia con Catalina de Siena y fue beatificada en 1830.