Una virgen ermitaña de Sicilia, de noble linaje según la tradición, se retiró a una cueva para vivir una vida de piedad y soledad. El hallazgo de sus reliquias en 1624 y su procesión por Palermo coincidieron con el final de una epidemia de peste.
Santa Rosalía es una santa venerada en Sicilia, particularmente en Palermo, de la cual es patrona. Nacida en una familia noble, se dice que renunció a riquezas y honores para convertirse en ermitaña y vivir en una cueva en el Monte Pellegrino. Sus reliquias fueron descubiertas en 1624 y llevadas en procesión por Palermo, lo que coincidió con el fin de una devastadora epidemia de peste, cimentando así su veneración popular y su reputación como protectora contra las enfermedades contagiosas. A menudo se la representa con una corona de rosas y un crucifijo, simbolizando su pureza y devoción ascética.