Obispo de Tréveris en el siglo V, muerto hacia el 480 en una época de invasiones, es reconocido como confesor de la fe.
San Modesto fue el decimocuarto obispo de Tréveris, sucediendo a San Cirilo. Su episcopado transcurrió en un período de gran inestabilidad, marcado por el declive del Imperio Romano de Occidente y las invasiones germánicas; murió hacia el 480 y sus reliquias son veneradas en la iglesia de San Matías de Tréveris. Se vio obligado a huir de Tréveris, entonces una ciudad importante pero asediada, llevando posiblemente consigo importantes reliquias. Murió en el exilio en Alsacia alrededor del 480. Su fidelidad a su fe y a su pueblo frente a la adversidad le valió el título de Confesor.