Laica algonquina-mohawk, fue la primera nativa americana en ser canonizada por la Iglesia Católica. Es conocida por su virtud de la castidad y la mortificación de la carne.
Santa Kateri Tekakwitha, apodada el 'Lirio de los Mohawks', nació en 1656 en Ossernenon (hoy Auriesville, Nueva York), hija de un jefe mohawk y una madre algonquina cristiana. Marcada por la viruela en su infancia, quedó desfigurada y tuvo problemas de visión. Convertida al cristianismo a los 19 años, fue bautizada el Domingo de Pascua de 1676 por un misionero jesuita. Su conversión y su negativa a casarse, habiendo hecho voto de virginidad perpetua, le valieron persecuciones y hostilidad de su tribu. En 1677, huyó y se unió a la misión jesuita de Kahnawake (hoy en Quebec, Canadá), donde vivió una vida de piedad ejemplar, marcada por una intensa devoción a la Eucaristía y a la Cruz, la práctica de rigurosas penitencias y una ardiente caridad hacia los enfermos y los ancianos. Murió a los 24 años, el 17 de abril de 1680. Sus últimas palabras fueron: 'Jesús, te amo'. Justo después de su muerte, su rostro, marcado por la enfermedad, recuperó su belleza original. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II en 1980 y canonizada por el papa Benedicto XVI el 21 de octubre de 2012, convirtiéndose en la primera santa nativa americana.