Padre de la Virgen María y abuelo de Jesús, según la tradición cristiana. Es un modelo de paternidad y esperanza frente a la adversidad.
San Joaquín, cuya historia se relata principalmente en el Protoevangelio de Santiago (un texto apócrifo del siglo II), es el padre de la Virgen María y el esposo de santa Ana. Es venerado como el abuelo de Jesucristo. Originario de Nazaret o Belén según las tradiciones, Joaquín y Ana eran una pareja piadosa y justa, pero afligida por una larga esterilidad, considerada en la época como una desgracia divina. Su profunda fe y sus incesantes oraciones fueron finalmente escuchadas. Según el relato, después de ser rechazado en el Templo por su falta de descendencia, Joaquín se retiró al desierto para orar y ayunar durante cuarenta días. Durante este tiempo, Ana también oraba con fervor. Ambos recibieron la visita de un ángel que les anunció que concebirían un hijo, que sería bendito entre todas las generaciones. Se encontraron en la Puerta Dorada de Jerusalén, donde su abrazo simboliza la Inmaculada Concepción de María por sus padres. María nació de su unión, un don divino en respuesta a su perseverancia y devoción. San Joaquín es celebrado por su piedad, perseverancia y su papel fundamental en el linaje de Jesús.