Madre de la Virgen María y abuela de Jesús, según la tradición cristiana. Es un modelo de maternidad y fe.
Santa Ana es venerada como la madre de la Virgen María y la abuela de Jesucristo. Su historia no figura en las Escrituras canónicas, pero se relata principalmente en escritos apócrifos del siglo II, especialmente el Protoevangelio de Santiago. Según estos relatos, Ana y su esposo Joaquín eran una pareja piadosa y estéril, que oraban ardientemente por tener un hijo. En respuesta a sus oraciones y su gran fe, un ángel se les apareció para anunciarles que Ana concebiría una hija que sería dedicada al Señor. Esa hija fue María. Santa Ana es, por tanto, un símbolo de perseverancia en la oración y de confianza en la providencia divina, así como la patrona de las abuelas, las madres de familia y las mujeres embarazadas. Su culto es muy antiguo y extendido, especialmente en Oriente desde el siglo VI, y en Occidente a partir de la Edad Media. Su fiesta se celebra el 26 de julio junto con su esposo san Joaquín.