Sacerdote atrapado por una pregunta que se le hizo para atraparlo.
Sacerdote de Córdoba, formado en la iglesia de San Acisclo, hablaba árabe y trataba sin dificultad con sus vecinos musulmanes. Un día de 850 un grupo lo detuvo en la calle y le preguntó qué pensaban los cristianos de Cristo y de Mahoma. Se negó al principio, sabiendo lo que costaba una respuesta franca; le prometieron impunidad, y habló, diciendo del profeta lo que decía la polémica cristiana de entonces. Lo dejaron marchar. Días después, los mismos lo hicieron prender y declararon contra él. Encarcelado, fue decapitado el día de la fiesta de la Ruptura del ayuno, en abril de 850. Es el primero de los «mártires de Córdoba», cuya crónica y defensa escribió Eulogio, sacerdote de la misma ciudad y más tarde mártir él mismo.
Sacerdote con alba, palma y espada; a veces rodeado de interlocutores, la mano alzada al hablar.