Duque epiléptico que vendió su vajilla por sus pobres y dejó gobernar a su mujer.
Hijo de Luis I de Saboya, padecía desde la infancia una epilepsia grave que a ratos lo incapacitaba para gobernar. Duque desde 1465, fue confiando los asuntos a su mujer Yolanda de Francia, hermana de Luis XI, que reinó de hecho. Lo que hizo con su poder se resumió en una política tenaz de socorro: abrió graneros, vendió su vajilla de oro y parte de sus joyas para financiar repartos, y recibía él mismo a los mendigos en su mesa, hasta el punto de que su corte y sus consejeros se lo reprocharon abiertamente. Murió en Vercelli en 1472, a los treinta y siete años, dejando un ducado endeudado y una reputación intacta. Inocencio XI confirmó su culto en 1677; es beato, no canonizado.
Duque con manto de armiño repartiendo monedas; a veces sostenido por dos criados, alusión a su mal.