Duquesa de Alençon, esperó a que sus hijos estuvieran criados para hacerse clarisa.
Nieta del rey René, casó en 1488 con René de Alençon y quedó viuda a los veintinueve años, con tres hijos pequeños y un ducado que sostener. Lo sostuvo más de veinticinco años: administró, pleiteó, casó a sus hijas, hizo criar a su hijo y gobernó lo bastante bien para que nadie pensara en quitarle la regencia. Solo cuando esa carga concluyó hizo lo que deseaba desde hacía tiempo: fundó un convento de clarisas en Argentan y entró en él en 1518 como simple religiosa, negándose a ser abadesa y viviendo según la regla común. Allí murió en 1521. Es bisabuela de Enrique IV. Beatificada en 1921 por Benedicto XV, nunca fue canonizada.
Clarisa de sayal, con una corona ducal a sus pies; a veces un libro de horas abierto.