Siete franciscanos que fueron a predicar a Marruecos pese a cuantos los disuadían, y fueron decapitados tres semanas después.
Seis frailes menores de Toscana obtuvieron de Elías de Cortona, vicario general de la orden, permiso para predicar en el Magreb; Daniel, ministro provincial de Calabria, se les unió en España y fue su superior. Se embarcaron en 1227 hacia Marruecos, donde una pequeña comunidad cristiana vivía en torno a los mercaderes y mercenarios de Ceuta. No iban a servirla: querían predicar a los musulmanes, cosa que la regla de Francisco no prohibía pero que las autoridades de ambos bandos temían por igual. Los mercaderes cristianos de la ciudad intentaron retenerlos, sabiendo lo que costaría. Desembarcados el 20 de septiembre, entraron en Ceuta, predicaron en la plaza, fueron detenidos, presos unos días, conminados a abjurar y decapitados el 10 de octubre. Es la segunda oleada de mártires franciscanos en el Magreb tras la de Marrakech en 1220; León X los canonizó en 1516.
Siete franciscanos de sayal, con palmas y cabezas cortadas a sus pies; a veces una ciudad portuaria al fondo.