Dieciséis carmelitas guillotinadas cantando, diez días antes de la caída de Robespierre.
Expulsadas de su convento en 1792, las carmelitas de Compiègne siguieron viviendo su regla en cuatro pisos de la ciudad, con ropa de seglar. Su priora, Teresa de San Agustín, había propuesto ya en 1792 un acto de ofrenda para que la paz volviera a la Iglesia y a Francia; todas lo habían firmado. Detenidas en junio de 1794 por «fanatismo», fueron trasladadas a París y condenadas el 17 de julio. Subieron al cadalso de la plaza del Trono Derribado cantando el Veni Creator, pasando primero la más joven y la última la priora; las dieciséis fueron ejecutadas una tras otra, en un silencio que todos los testigos anotaron. Diez días después caía Robespierre y el Terror se detenía. Beatificadas en 1906, fueron canonizadas en diciembre de 2024. Gertrud von Le Fort sacó de ellas una novela corta, de la que Bernanos hizo los *Diálogos de carmelitas*, y Poulenc su ópera.
Fila de religiosas de hábito pardo y manto blanco subiendo una escalera de madera; a veces dieciséis palmas, o dieciséis estrellas.