Primer obispo conocido de Vannes, expulsado por sus propios diocesanos y llamado de nuevo demasiado tarde.
Aparece en 465 en el concilio de Vannes, que lo designa obispo del lugar: el primero cuyo nombre consta para esa sede. Las fuentes bretonas, más tardías, lo hacen monje venido de Gales con las migraciones que poblaron la Armórica, y lo cuentan entre los siete santos fundadores de las sedes bretonas, lo que no está probado y largo tiempo lo confundió con un homónimo galés. Lo que se repite en todas las versiones importa más que lo que las separa: el pueblo de Vannes lo expulsó, por una razón que nadie explica, y murió en el exilio entre los francos, sin volver a ver su ciudad. El arrepentimiento no llegó hasta después: fueron a buscar su cuerpo para traerlo. La iglesia de Saint-Patern de Vannes guarda su memoria, y el Tro Breizh pasa por allí.
Obispo bretón con báculo y libro; a veces representado en camino, con el bastón de viaje en la mano.