Jurista, gobernador, luego franciscano; y a los setenta años, predicador de cruzada ante Belgrado.
Nacido en Capestrano en 1386 y doctor en derecho en Perusa, fue gobernador de esa ciudad a los veintiséis años. Una guerra lo hizo prisionero; en la celda decidió cambiarlo todo. Franciscano de la Observancia en 1416 y discípulo de Bernardino de Siena, cuya memoria defendería en el proceso, llegó a ser uno de los predicadores más escuchados de Europa y recibió misiones de cuatro papas sucesivos. Esas misiones tuvieron dos caras inseparables: reformar conventos relajados, pero también perseguir a husitas y fraticelos como inquisidor, y predicar contra los judíos de Europa central, parte de su acción que la historia no lava. En 1456, a los setenta años, reunió un ejército de campesinos y se unió a Hunyadi ante Belgrado, sitiada por Mehmed II. La ciudad resistió. Murió de peste tres meses después, en Ilok.
Franciscano anciano y enjuto, con estandarte de cruz roja, un turbante o una armadura otomana pisada; el sol con el monograma IHS, heredado de Bernardino.