Este hijo de un rico comerciante renunció a su fortuna para vivir en la pobreza, predicando a los animales y fundando una orden mendicante.
Hijo de un rico pañero de Asís, Giovanni di Pietro Bernardone llevó una juventud brillante hasta que un cautiverio en Perugia y una larga enfermedad lo transformaron. Ante el crucifijo de San Damián oyó la orden: «Ve, repara mi casa que se derrumba». Conminado por su padre a devolver los bienes que repartía en limosnas, le restituyó hasta sus ropas en la plaza pública, y ya no tuvo más padre que el del cielo. En torno a él se formó una fraternidad de pobres itinerantes, aprobada por el papa Inocencio III en 1210; con Clara dio origen a la Orden de las Damas Pobres. En 1219, en plena quinta cruzada, cruzó las líneas para encontrarse en Damieta con el sultán al-Malik al-Kamil, que lo escuchó y lo dejó marchar. En Greccio, en 1223, hizo levantar el primer belén viviente. Dos años después, en el monte Alvernia, recibió los estigmas, primer caso atestiguado en la historia cristiana. Casi ciego, compuso el Cántico de las criaturas, uno de los primeros textos de la lengua italiana. Murió el 3 de octubre de 1226 y fue canonizado menos de dos años después.