Ermitaño calabrés a quien un rey de Francia hizo venir para curarse, y que no lo curó.
Nacido en Paola, en Calabria, en 1416, a los quince años se retiró a una gruta del litoral y vivió allí solo seis años. Se le unieron discípulos; de esa comunidad nació la orden de los Mínimos, cuyo nombre enuncia el programa: menores que los menores de Francisco de Asís, con un cuarto voto de cuaresma perpetua, sin carne ni lácteos de por vida. Su fama de taumaturgo cruzó los Alpes. En 1483 Luis XI, enfermo y aterrado por la muerte, obtuvo del papa que se lo enviaran. Francisco llegó a Plessis-lez-Tours, rechazó todo título, no curó al rey pero lo acompañó hasta el final. Retenido después por Carlos VIII y luego por Luis XII, pasó veinticuatro años en Francia, y allí murió en 1507, a los noventa y un años.
Anciano barbado con hábito pardo y bastón de peregrino; la palabra CHARITAS en un disco radiante sobre él.