Capuchino políglota, diplomático y predicador, que condujo un ejército imperial con un crucifijo en la mano.
Nacido en Brindis en 1559 y huérfano pronto, entró entre los capuchinos a los dieciséis años y estudió en Padua. Aprendió griego, hebreo, arameo, alemán, checo y español, hasta predicar a las comunidades judías de Roma en su lengua y comentar la Escritura sobre el texto original. Elegido ministro general de su orden en 1602, la implantó en Alemania y Bohemia, donde la Reforma lo había arrasado todo. En 1601, capellán del ejército imperial ante Székesfehérvár, cabalgó al frente de las tropas con un crucifijo en la mano y sin arma; los cronistas le atribuyeron la victoria, lo que le incomodaba. El resto de su vida transcurrió en misiones diplomáticas para la Santa Sede y los príncipes católicos, hasta un último viaje a Lisboa para defender ante Felipe III de España la causa de los súbditos de Nápoles contra su virrey. Allí murió el 22 de julio de 1619, el día en que cumplía sesenta años, cumplida la gestión. Juan XXIII lo proclamó doctor de la Iglesia en 1959, con el título de «doctor apostólico».
Capuchino de hábito pardo y barba poblada, con un crucifijo alzado en la diestra; a veces a caballo ante un ejército, o escribiendo entre libros en varios alfabetos.